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Morning Prayer

Cómo orar: curso para empezar una vida de oración · 4/5

Lección 4: Orar con la Palabra de Dios

Aprende el método sencillo de la lectio divina para que la Biblia se convierta en diálogo.

Hasta ahora hemos hablado nosotros. En esta lección aprendemos a escuchar. La forma más segura de escuchar a Dios es a través de su Palabra, la Biblia. No como un libro de estudio, sino como una carta dirigida a ti hoy.

Por qué orar con la Biblia

San Jerónimo decía que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo. Cuando rezas con la Biblia:

  • Dios toma la iniciativa: no inventas tú la conversación.
  • Tu oración se nutre de contenido y no gira solo en torno a tus problemas.
  • Aprendes a reconocer la voz de Dios, porque te familiarizas con su modo de hablar.

Qué texto elegir

Para empezar, dos opciones sencillas:

  • El Evangelio del día, el que se lee en la Misa. Lo encuentras en cualquier calendario litúrgico. Tiene la ventaja de que rezas con toda la Iglesia.
  • Un Evangelio leído en orden, por ejemplo el de Marcos, el más breve, a razón de diez o quince versículos diarios.

Evita saltar al azar: la Biblia es una historia, y las frases cobran sentido en su contexto.

El método: lectio divina en cuatro pasos

La lectio divina es un método antiguo, usado por monjes desde hace siglos, pero perfectamente al alcance de un principiante. Son cuatro pasos:

1. Lectura (lectio). Lee el pasaje despacio, dos veces. La primera, para entender qué pasa. La segunda, atento a una palabra o frase que te llame la atención. No fuerces nada; normalmente algo resuena.

2. Meditación (meditatio). Detente en esa palabra o frase. Pregúntate: ¿qué me dice hoy? ¿Con qué situación de mi vida conecta? Rumiar, decían los antiguos: dar vueltas al texto como quien saborea.

3. Oración (oratio). Responde a Dios con tus palabras. Si el texto te consuela, da gracias. Si te interpela, pide ayuda. Si no lo entiendes, dilo. Ahora la lectura se ha convertido en diálogo.

4. Contemplación (contemplatio). Guarda silencio. Deja de pensar y simplemente permanece en presencia de Dios con lo que has recibido. Puede durar un minuto o cinco.

Algunos añaden un quinto paso, la acción: ¿qué gesto concreto haré hoy a partir de lo que he rezado?

Errores a evitar

  • Leer demasiado. Diez versículos bastan. La lectio no es lectura de velocidad.
  • Convertirlo en estudio. Las notas y comentarios son útiles después, no durante.
  • Esperar revelaciones. La mayoría de los días la Palabra actúa de modo discreto, como la lluvia sobre la tierra.

Práctica de hoy

Toma el Evangelio de Marcos, capítulo 1, versículos 35 a 39, donde Jesús se levanta de madrugada para orar. Haz la señal de la cruz y pide al Espíritu Santo que te ilumine. Lee el pasaje dos veces, despacio. Elige una palabra. Medítala tres minutos. Habla con Jesús dos minutos sobre lo que te ha sugerido. Guarda dos minutos de silencio. Termina anotando en una frase qué te llevas para hoy.

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