Oración a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo
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Aprende el método sencillo de la lectio divina para que la Biblia se convierta en diálogo.
Hasta ahora hemos hablado nosotros. En esta lección aprendemos a escuchar. La forma más segura de escuchar a Dios es a través de su Palabra, la Biblia. No como un libro de estudio, sino como una carta dirigida a ti hoy.
San Jerónimo decía que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo. Cuando rezas con la Biblia:
Para empezar, dos opciones sencillas:
Evita saltar al azar: la Biblia es una historia, y las frases cobran sentido en su contexto.
La lectio divina es un método antiguo, usado por monjes desde hace siglos, pero perfectamente al alcance de un principiante. Son cuatro pasos:
1. Lectura (lectio). Lee el pasaje despacio, dos veces. La primera, para entender qué pasa. La segunda, atento a una palabra o frase que te llame la atención. No fuerces nada; normalmente algo resuena.
2. Meditación (meditatio). Detente en esa palabra o frase. Pregúntate: ¿qué me dice hoy? ¿Con qué situación de mi vida conecta? Rumiar, decían los antiguos: dar vueltas al texto como quien saborea.
3. Oración (oratio). Responde a Dios con tus palabras. Si el texto te consuela, da gracias. Si te interpela, pide ayuda. Si no lo entiendes, dilo. Ahora la lectura se ha convertido en diálogo.
4. Contemplación (contemplatio). Guarda silencio. Deja de pensar y simplemente permanece en presencia de Dios con lo que has recibido. Puede durar un minuto o cinco.
Algunos añaden un quinto paso, la acción: ¿qué gesto concreto haré hoy a partir de lo que he rezado?
Toma el Evangelio de Marcos, capítulo 1, versículos 35 a 39, donde Jesús se levanta de madrugada para orar. Haz la señal de la cruz y pide al Espíritu Santo que te ilumine. Lee el pasaje dos veces, despacio. Elige una palabra. Medítala tres minutos. Habla con Jesús dos minutos sobre lo que te ha sugerido. Guarda dos minutos de silencio. Termina anotando en una frase qué te llevas para hoy.
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